El caminito de santa Teresita

Una joven carmelita mostró que la santidad cabe en las cosas pequeñas de cada día, hechas con amor.
Teresa entró en el Carmelo con solo 15 años y murió a los 24, en 1897. No fundó obras ni hizo grandes viajes. Aun así, fue proclamada Doctora de la Iglesia. Lo que enseñó fue un camino sencillo: confiar en Dios como un niño confía en su padre y convertir cada gesto pequeño en un acto de amor.
Quiso llamarse Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Contemplaba el rostro herido de Cristo y aprendió allí a amar en lo escondido, sin necesitar aplausos.
Para un joven, el caminito puede ser así:
Hacer bien lo que nadie ve: el estudio, las tareas de casa, el trabajo.
Sonreír a quien es difícil de tratar, en vez de responder con la misma moneda.
Ofrecer a Jesús una frustración del día, en vez de quejarse de ella.
Cuando te equivoques, volver a empezar sin desesperarte, confiando en la misericordia.
La santidad no es para unos pocos. Teresita demuestra que es para quien ama.
Para rezar
Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, enséñame tu caminito. Que sepa amar en las cosas sencillas y confiar en Dios como tú confiaste. Amén.




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