Fe y redes sociales

Internet puede alejarte de Dios o acercarte a Él. Todo depende de quién tiene el control: tú o la pantalla.
San Pablo escribió: todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable y de buena fama, en eso debéis pensar (Flp 4, 8). Ese consejo vale para todo lo que entra por nuestros ojos cada día en el celular.
San Carlo Acutis, un adolescente italiano que murió en 2006, a los 15 años, disfrutaba de los videojuegos y de la informática como cualquier joven. Pero usó ese talento para evangelizar: creó una página web sobre los milagros eucarísticos que todavía hoy recorre el mundo. Demuestra que se puede estar conectado sin perder el alma.
Algunas preguntas para hacerte:
¿Lo que veo en las redes me deja más en paz o más ansioso?
¿Cuánto tiempo paso con el celular y cuánto tiempo con Dios?
¿Lo que publico ayuda a alguien o solo alimenta la comparación?
Una idea práctica: empieza el día rezando antes de abrir las redes, y usa tu perfil para compartir una oración, una frase del Evangelio o la invitación a un encuentro.
Para rezar
Señor, que use mi tiempo y mis pantallas para el bien. Líbrame de lo que me aleja de ti y haz de mí una señal de tu luz, también en internet. San Carlo Acutis, ruega por nosotros. Amén.




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